miedo

En una encuesta reciente sobre el miedo se preguntaba ¿a qué le tienes miedo? las respuestas me dejaron muy sorprendida. En primera posición (con el tanto por ciento más elevado) fue miedo ha hablar en publico, en segundo lugar miedo a las arañas y en tercer lugar miedo a la muerte. ¡Sorprendente! ¿No? Teniendo en cuenta que solo nacemos con tres tipos de miedos, volveré a ello más adelante, antes estaría bien aclarar algunos conceptos.

¿Qué es el miedo y cuál es su función?

Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE) el miedo es la “perturbación angustiosa del ánimo provocada por la percepción de un peligro, un riesgo o daño real, imaginario o supuesto, presente, futuro o incluso pasado”. El miedo existe para poner al organismo en alerta, su máxima expresión es el terror y además está relacionado con la ansiedad. En psicología se hace una distinción; miedo es cuando se percibe un peligro real y ansiedad es cuando el peligro es imaginario o supuesto.

¿El miedo es real?

Desde el punto de vista Psicológico

Según Sigmund Freud existen dos tipos de miedo, miedo real y miedo neurótico. El miedo real es cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la magnitud de la amenaza. Y el miedo neurótico se da cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro (es decir cuando es infundado). En la actualidad existen dos corrientes psicológicas antagonistas, que intentan dar una explicación sobre el miedo: la conductista y la psicología profunda. Según la escuela psicológica del conductismo el miedo es algo aprendido. En cambio el modelo de psicología profunda, dice todo lo contrario, entiende que el miedo existente corresponde a un conflicto básico inconsciente y no resuelto.

Desde el punto de vista de la biología

Antes he mencionado que nacemos solo con tres tipos de miedos, “Solo tres miedos” es decir que vienen de serie, y son; miedo a las alturas, miedo a la oscuridad y miedo al ruido. Visto así tiene mucha lógica, los tres cumplen una función adaptativa, son miedos con una función muy especifica mantenernos alertas y vivos. Según la biología constituyen un mecanismo de supervivencia y de defensa, para dar respuesta al individuo ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. A partir de aquí, yo resumiría el miedo en tres categorías: las biológicas (ya mencionadas) el miedo por una experiencia vivida previa personal y el miedo por una experiencia vivida previa de otro. En la primera es un miedo real, ya que lo hemos vivido y esta retenido en nuestra memoria a corto y largo plazo la reconocemos y se activan todas las alarmas. En el segundo caso la experiencia la ha vivido otro por lo tanto nosotros no la tenemos guardada en nuestra memoria. Por lo que no tiene mucho sentido, puede servir solo como aviso o precaución. Este sería un miedo supuesto e imaginario.

Desde el punto de vista social y/o cultural

Se puede aprender a tener miedo a diferentes objetos, contextos y emociones. De la misma manera también se puede aprender a no temerlos. Esta parte es la más interesante.

¿Cómo podemos aprender a dejar de tener miedo?

  • En primer lugar hay que reconocer exactamente a que le tenemos miedo.
  • Descartar, que sea uno de los tres miedos biológicos.
  • ¿Es un miedo, provocado por una experiencia previa personal o de otro?
  • ¿Para que me esta siendo útil? ¿El peligro es real? ¿Tiene sentido?
  • Una vez respuestas todas estas preguntas, puede que el miedo haya desaparecido, se haya hecho más pequeño o no haya cambiado en absoluto. En este último caso será necesario la ayuda de un profesional.