El Elephant es, sin duda el local de moda en Barcelona desde un tiempo a esta parte, y no solo merece este galardón por el renombre del que ya goza, sino por qué ofrece una experiencia global y es ideal tanto para tomar algo como para una cena glamourosa entre amigos o en pareja.

IMG-20140718-WA0006

En este caso, la cocina nos ha deleitado con algunas de las especialidades de su carta de fusión inteligente y sutil, con entrantes clásicos y mediterráneos como el jamón ibérico cortado a mano Pedro Domenech, las ensalada Caesar o de queso de cabra con vinagreta de violetas, la burrata di Puglia cremosa, el risotto cremoso con trufa de verano o la coca crujiente de verduras con romesco; o bien internacionales como el tuna roll con mango y aguacate y mi elección un excelente ceviche de pescado salvaje con cítricos.

IMG-20140718-WA0005

Sobre el tema del ceviche quiero comentar una cosa, y es que, cada vez que un plato se pone muy de moda (como es el caso de la cocina peruana en general), su calidad baja de manera directamente proporcional, por lo que encontrar un buen ceviche no es en absoluto fácil, aunque lo encontremos en el 90% de las cartas de restaurantes fashion de cualquier ciudad cosmopolita.

IMG-20140718-WA0003

El primer plato de mi acompañante también resultó ser un éxito (que pude degustar): el tartar de atún toro con guacamole. El reto de propuestas del mar también resultan tan tentadoras como nuestra elección, el pescado de lonja con tallarines de tirabeques, bisque de carabineros y patata en cuchara. La carta también ofrece platos como el falso sashimi de salmón a la llama con jamón ibérico y mayonesa de wasabi; los calamares Koyari al wok con calabacín picante y punzu de yuzu o el fish and chips con mayonesa de miso y wasabi, miel y salsa hoysin; además de su amplia selección de sushi variado.

IMG-20140718-WA0004

Como carnes la selección también despierta a nuestro paladar con opciones como la burger bull melosa con mayonesa de su jugo, cheddar y patatas paja; el Entrecot Black Angus, el pollo de corral cocido en hoja de platanero; el traqdicional steak tartar cortado al cuchillo, el magret de pato con ensalada de mango, salsa teriyaki, cilantro y lima; el solomillo de vaca con reducción de Pedro Ximénez o el carpaccio de presa ibérica al carbón con membrillo, piñones y rúcula.

Como guinda del pastel he de reconocer que es una de las pocas veces que no me he podido ressistir a pedir postre, el precioso (de hecho casi daba pena comerlo) Kiss Me… Elephant, un beso de terciopelo a base de mousse de chocolate blanco con fresas. El resto de postres no son para menos: tatin, coulant de chocolate, carrot cake o el creativo sushi cremoso de tiramisú.

IMG-20140718-WA0001

Como os he dicho en la publicación anterior, la experiencia de cenar en el nuevo Elephant me ha sorprendido muy positivamente, no solo por el ambiente, que sigue la línea corporativa del local, sino por qué la calidad y elaboración de los platos era superior a la de los locales de moda al uso (que acostumbran a ser muy bonitos, pero que gastronómicamente suelen dejar mucho que desear).

IMG-20140718-WA0000