sirena2

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

– No entiendo por qué es tan difícil.
– ¿Qué es lo qué es tan difícil?
– Que Nancy haga las cosas bien, es muy buena niña pero…
-¿Pero…?
– No sabe, ni entiende y lo peor de todo, no quiere aprender. No sé qué hacer.
– ¿Nancy?
– Sí, es la chica que me ayuda en casa.
– ¿Y cuál es el problema?
– Que no sabe hacer bien las cosas y no hay manera de que entienda.
– ¿Hay solo una forma de hacer “bien” la limpieza de casa?
– ¡Claro!
– Puedes darme un ejemplo.
– Sí por supuesto, por ejemplo la forma de fregar el suelo. Primero se barre y luego se pasa el mocho. Dime ¿tan difícil es?
– Y ella ¿cómo lo hace?
– Justo al revés. ¿Te lo puedes creer?
– Si lo entiendo bien, primero pasa el mocho y luego barre, ¿es eso?
– ¿Exacto, te lo puedes imaginar?
– No lo había oído nunca, ¿le has preguntado por qué lo hace así?
– No, es evidente que no sabe y que nadie le ha enseñado.
– De acuerdo y ¿cómo queda el piso?
– ¿Qué quieres decir?
– Mi duda es, ¿cómo queda el suelo cuándo lo hace a su manera?
– Bien, pero esa no es la cuestión.
– Yo creía que querías que el suelo quedara limpio.
– ¡No! Yo quiero que las cosas se hagan como se tienen que hacer.
– Te voy a contar un cuento. ¿Conoces el cuento de unos científicos que explican que es un paradigma, a través de un experimento con monos?

Érase una vez, en un país lejano…había un laboratorio donde se experimentaba con monos. El experimento consistía en colocar a cuatro monos dentro de una jaula, en medio de la jaula había una escalera y en lo alto de esta un montón de plátanos, hay que decir que estos, eran el único alimento que contaban los monos para alimentarse. Uno de ellos se apresuró a subir por las escaleras y en ese preciso instante los experimentadores mojaban al resto de monos con un chorro de agua fría.
Esto se repetía cada vez que un mono intentaba alcanzar la comida. Hasta que después de varios ensayos, cuando un mono intentaba subir el resto se lo impedían. Al final ningún mono volvió a intentar subir por la escalera.
Los experimentadores pasaron a la siguiente fase y esta consistía en remplazar a uno de los cuatro monos por otro nuevo. Cuando el nuevo intento subir por la escalera el resto se lo impidió, y después de un par de intentos fallidos decidió comportarse como el resto de sus compañeros. Así fueron sustituyendo mono a mono con el mismo resultado, hasta que al final los cuatro monos eran nuevos y ninguno de los cuatro había recibido un chorro de agua fría.
– ¿Por qué seguían comportándose así? -se preguntaban lo investigadores. Le dieron muchas vueltas y al final llegaron a una conclusión, si los monos pudieran comunicarse con ellos les responderían – – Las cosas siempre se han hecho así.

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.