mujer delante de un ordenador y buscando en el móvil

Las nuevas tecnologías, sus usos y disfrutes…

Pasan los años, y la relación con mi marido ya no es lo que era, la monotonía se hace insoportable, he dejado de sentirme viva, en definitiva he dejado de sentir. Esto es terrible, ¿no hay nada más? En estos momentos, es cuando me acuerdo de él ¡Ay, que recuerdos! ¿Qué será de él? ¿Estará bien? ¿Será feliz?

Lo que son las cosas, en el caso que esto le hubiese ocurrido a mi abuela, se habría quedado en un pensamiento, en el ¿qué será de él? Pero hoy no, ahora es totalmente diferente, muy diferente, hoy si puedo saber qué es de él, con quien está, si está casado y en tal caso ¿cómo será ella? Solo es curiosidad sana, ya se sabe, separado o viudo (pobre). Si tiene hijos… (conmigo nunca se lo planteo, pero claro eramos muy jóvenes). Ahora puedo saber donde vive, en que trabaja, incluso puedo ver como está físicamente ¿Habrá cambiado mucho? ¿Habrá engordado? ¿Estará calvo? No lo creo, el se cuidaba mucho. Puedo ver fotos y sí mucho me apuras, puedo saber hasta cual es su estado de animo ahora mismo.

Y lo “peor” de todo, puedo… ponerme en contacto con él, puedo mandarle un mensaje, puedo llamarle. ¡Ahora es así fácil!

Pero… ¿Cual es el objetivo? Solo quiero volver a oír su voz, solo quiero saludarlo, saber cómo está, cómo le ha ido, y sí se tercia, quedar para tomar un café… nada más, no hay nada de malo ¿No?

 

Montse Herrera