Sábado por la mañana. Plan perfecto. Ruta gastronómica por el barrio de Horta.

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Un poco avergonzada debo reconocer que no conocía este barrio de Barcelona, y este hecho demuestra que lo que nos han querido enseñar es correcto: hay grandes propuestas gastronómicas que por pereza o falta de conocimiento y curiosidad, incluso los que somos amantes de nuestra propia ciudad no nos atrevemos a descubrir.
Barcelona no solo es Paseo de Gracia y Rambla de Catalunya, el Eixample, el Borne, el Barrio Gótico o el de Gracia, hay grandes desconocidos como puede ser Horta, y desde este sábado puedo decir que me ha sorprendido gratamente por su amplia oferta gastronómica.

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Hemos empezado esta ruta en la Plaza Eivissa, punto de encuentro para dar el pistoletazo de salida a esta aventura gourmet. La primera parada ha sido el Mercado de Horta (calle Tajo 77, paradas 28 y 29), donde en el bar La Plaça hemos disfrutado de un vermut de excepción entre paradas de verduras, de olivas, de salazones.
En el bar del mercado hemos probado algunos de los platos que cada día se ofrecen a clientes y vendedores: Tortilla de patatas, tostadas con bacalao confitado, croquetas (espectáculares las de espinacas y roquefort, no os las podéis perder), mejillones, botifarra blanca con pan con tomate…

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El siguiente maridaje es en la Bodega Massana (Calle de Horta 1), fundada en 1930 y con sabor a tradicón, en especial por los parroquianos que ocupqan sus mesas décad tras década, esta bodega ofrece vino a granel de 22 variedades diferentes, aunque nosotros hemos probado un verdejo de la zona de Tarragona XXX junto con una auténtica “carmanyola de pagés” una fiambrera de pan que los campesinos utilizaban para llevarse el almuerzo al campo rellena de salazones.
La ruta continúa en una hamburguesería que contrasta con la tradición de la bodega, en Cent% (calle de Horta 38) nos han sorprendido con sus rabas de pollo y su especial rebozado, una hamburguesa Curry Market y una cervecita fría.

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Pero la historia no acaba aquí, ya que en el restaurante Cuina d’en Jordi (calle del Tajo 8), el propio Jordi nos esperaba para ofrecernos una degustación de platos de su carta, en concreto pescados espectaculares como el clásico y de temporada bacalao cocinado de diferentes maneras, y para demostrarnos que la tradición y la fusión casan a la perfección con su tataki y su sushi.

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El toque dulce lo descubrimos de vuelta al mercado, donde justo enfrente (Calle Tajo 60) nos esperaban en la casa Santantoni, donde bombones, pasteles, vino dulce y otras delicias ponían (casi) el broche final a la experiencia. Cabe destacar lo moderno y open mind de Santantoni y sus interesantes y acertadas políticas sobre packaging y estética.
Ahora sí que terminamos (al menos, la ruta oficial), pero con un carajillo bien cargado en el Café de les flors (calle Baixada de la Plana, 17), otro referente del barrio de Horta.

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La ruta extraoficial sigue, callejeando por bares del barrio con dos compañeros de andanzas gastronómicas y con dos nuevas amigas, dos mexicanas muy salerosas, y, como no podía ser de otra forma… algunos chupitos de tequila.