landscape-398500_640

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

Llego el esperado (o temido) día, hoy es mi último día de trabajo, hoy dicen dejo de ser “productivo”, hoy dejo de tener gente a mi cargo. Hoy es mi último día al mando de este departamento.
Ya no habrán más viajes de trabajo, ya no habrán más reuniones, ya no habrán más comidas, desayunos, cenas por y para la empresa, no, a partir de ahora, estaré al mando del mando (valga la redundancia) a distancia de la televisión, viajare con el IMSERSO, me reuniré con los amigos en el bar, cuidare de mi esposa y de mis nietos, o tal vez ellos cuidaran de mí.
Cuando era joven me prometieron la jubilación, sueño de tiempo libre, de tiempo para mí, para hacer lo que yo quisiera, pero claro en ese entonces yo pensaba como un joven, de que otra manera podía pensar. Y para un joven tener dinero y tiempo libre es lo más fantástico, pensé yo. Solo tengo que esforzarme, trabajar hasta tener 65 años y lo lograré, lograre tener todo el tiempo para mí, y además una paga por no hacer nada ¿se puede pedir más?
Sí, por desgracia me olvide de la salud, me olvide de la ilusión, me olvide de la falta de motivación, me olvide de muchas cosas, o más bien no pensaba a mi corta edad que esto me fuera a faltar a mí, ¿falta de energía, falta de motivación, falta de salud?
Y aquí estoy recogiendo mis cosas, mirando por última vez estas paredes, aquí he pasado más tiempo que en ningún otro lugar, esta gente ha terminado formando parte, sin saberlo, de mi familia, y hay de todo como en todas las familias. A unos les echare de menos y a otros no.
Creo que me estoy poniendo un poco melancólico, y yo no soy así.
También hay cosas buenas, no tendré que madrugar, no tendré que sufrir más el dichoso estrés, podré hacer lo que quiera…
Y ahí está el problema yo quiero seguir sintiéndome útil, yo quiero seguir formando parte de esta familia, sé que hoy habrá cava, brindaremos, comeremos tarta, todo serán buenos deseos y abrazos, algunas compañeras lloraran, sobretodo Lola, hay Lola mi fiel y confidente secretaria, todo será muy emotivo, pero ¿y mañana?
Mañana pasare a la larga lista de personas que pasaron por aquí, en una semana nadie hablara de mí y en un mes ni me recordarán, salvo por alguna pifia que haya hecho. Y ya está, se terminó un ciclo. Lo sé porque a lo largo de estos casi 42 años en la empresa, he vivido muchas despedidas. Este es el fin.
¡Pues no me da la gana!

No señor, sigo siendo joven, sólo tengo 65 años ¡por Dios! ¿Qué está ocurriendo? me quedan 30 años por delante, sigo siendo útil, sigo con ganas de hacer y crecer, si quiero puedo. No solo me queda el voluntariado, puedo reciclarme, puedo ser un emprendedor, puedo aportar mucho, puedo y como puedo lo haré, esto no se termina aquí. No, esto solo es el comienzo. Preparaos que voy.

Mi experiencia, tiene que ser útil para algo más que jugar a la petanca o al golf, pasear por el parque con mis nietos y ver la tele. Solo tengo que averiguar ¿para qué?, ¿qué puedo hacer con todos mis conocimientos y vivencias?

Montse Herrera.

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.